La hipoteca puente

Cambiar de casa sincronizando en el tiempo la compra de una nueva vivienda y la venta de la actual es una tarea realmente difícil que en ocasiones nos puede obligar incluso a vender por debajo del precio de mercado nuestra vivienda al ser incapaces de afrontar el pago de las dos cuotas al mismo tiempo. Para esta situación existen las hipotecas puente, que si bien no son una fórmula hipotecaria con naturaleza jurídica propia, comienzan a ser productos financieros bastante comunes.

Las hipotecas puente son una fórmula ideal para la financiación del cambio de vivienda; permiten adquirir la nueva vivienda y vender con tranquilidad la antigua pagando una única cuota. Algunas entidades e intermediarios financieros han desarrollado productos específicos bajo el nombre de hipoteca o crédito puente especialmente destinados a la financiación del cambio de vivienda.

Las condiciones y circunstancias, por supuesto, variarán de una entidad a otra y, por lo general, pueden resultar sensiblemente más caras que una hipoteca convencional; sin embargo, en muchas ocasiones, las hipotecas puente son la única posibilidad con la que contamos para hacer frente a un cambio de vivienda.

La principal ventaja que nos aporta es la tranquilidad: podemos adquirir la nueva casa y mudarnos con la confianza de que tendremos un plazo amplio y determinado para cerrar la venta de nuestra vivienda anterior.

Un ejemplo fácil de hipoteca puente:

  • Tenemos un piso -en el que vivimos actualmente- con un precio de mercado de 200.000 euros y una hipoteca vigente cuyo capital pendiente asciende a 130.000 euros.
  • Queremos mudarnos a un chalé adosado que cuesta 300.000 euros.
  • Compramos el chalé suscribiendo una hipoteca puente con nuestro banco. El importe de esta hipoteca asciende a 430.000 euros (130.000 que quedaban pendientes del piso y 300.000 que vale el chalé)
  • Esta hipoteca puente por supuesto cancela la hipoteca anterior de nuestro piso.
  • Para que podamos seguir pagando una cuota similar a la que pagábamos anteriormente por el piso, evidentemente, esta hipoteca puente nueva lo que incluye es un período de carencia en el que sólo pagaremos intereses durante el plazo establecido, normalmente uno o dos años.
  • Durante ese plazo fijado gestionamos con tranquilidad y sin prisas exageradas la venta de nuestro piso por una cifra cercana a los 200.000 euros que era el valor de mercado y, el importe de la venta, irá destinado a aminorar el capital pendiente de la hipoteca, que pasará de ser 430.000 a ser 230.000 euros (430.000 - 200.000).
  • A partir de entonces pagaremos la cuota completa de la hipoteca de la nueva propiedad(capital+intereses)

Este caso, por supuesto es sólo un ejemplo ilustrativo de cómo funcionaría la hipoteca puente; hablamos siempre de cifras ficticias y hemos obviado, por simplificar, todos los gastos asociados a las operaciones de compra venta así como las cantidades de ahorro personal y familiar que pudieran incorporar los propietarios a la operación; aún así puede resultar relamente ilustrativo para entender cómo funciona la hipoteca puente.

Financiación puente para la compra sobre plano

Cuando la propiedad que queremos que sustituya a nuestra vivienda actual está aún en proyecto o construcción se dan una características concretas y no podríamos hablar en sí misma de hipoteca puente puesto que no podemos hipotecar una casa que no existe. Para estos casos hay créditos puente especialmente concebidos para estos fines que incluyen plazos de carencia y que nos ayudarán a hacer frente a la entrada y cuotas mensuales que nos exige el promotor por comprar sobre plano; puede existir la posibilidad de negociar estos créditos puente en condiciones más ventajosas con el compromiso de la suscripción de la hipoteca futura sobre la casa una vez construida con esa misma entidad. Normalmente los promotores mantienen acuerdos acuerdos con alguna entidad financiera que ya contempla muchas de estas posibilidades; sin embargo, estos acuerdos, a pesar de resultar más cómodos y fáciles a la hora de concederlos, suelen tener -en la mayoría de los casos- unas condiciones por encima de las del mercado.